miércoles, 18 de enero de 2012

A QUIÉN LE IMPORTAN LAS PRIMARIAS O LAS ELECCIONES EN EE.UU.?

A QUIÉN LE IMPORTAN LAS PRIMARIAS O LAS ELECCIONES EN EE.UU.?

Atilio Borón. Enero 6, 2012
Rebelión. http://www.rebelion.org/noticia.php?id=142448

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Introduccion por Hugo Adan
(enero 16, 2012)

El titulo del articulo de Atilio Boron le resta merito a su contenido. Quiza solo la interrogante DEMOCRACIA en los EU? habría sido suficiente. A quien le importa? Yo diría que a muchos, empezando por los americanos y yo soy exactamente uno de ellos: mitad latino y mitad americano. Las elecciones de EU ciertamente no son democráticas en términos teóricos, ni siquiera en la teoría de los gurus del norte, digamos R. Dahl y N Chomsky) y menos aun lo son en términos marxistas (si se consideran los debates en la 3ra Internacional y los aportes de Rosa Luxemburgo, pero esto solo en teoría porque el socialism realmente existente –especialmente el de Stalin- estuvo mucho mas lejos de lo que la teoría puntualizo. Decir que el ejercicio de poder de Stalin fue para servir a una clase social, eso no solo contradice las tesis enunciadas en la 3ra internacional (bien caricaturizadas por George Orwell) sino los principios basicos, universalmente aceptados sobre democracia como sistema de gobierno.

Las elecciones no democráticas de EU si interesan a todo el pueblo americano porque es justamente en estos procesos que la mitad del pueblo USAno entiende la farsa y no importa si es un circo donde el pueblo escucha de sus payasos verdades que en otro momento no tendrían valor de decir. En tiempo de elecciones las leyes dadas y las que estan en curso -usualmente manipuladas a puerta cerrada- generan debates publicos imprecedentes y no solo debates sino movimiento popular concreto. El pueblo americano se acaba de mobilizar y responder contra el proyecto de ley Online Piracy Act. The House bill is called SOPA, the Stop Online Piracy Act, y el proyecto del Senado se denomina PIPA, the Protect IP Act. Se dijo que el proyecto Online Piracy Act era para controlar el pirateo de extranjeros que roban y vulneran el derecho al copyrigh de los americanos. Resulto curioso que sean los mas grandes piratas del mundo, los creadores de Monsanto, los que acaban de saquear los museos de Iraq, y que los que patentan la propiedad cultural ajena como suya (caso Simon & Garfunkel con el Condor Pasa) digan esta vez que la nueva ley contra el pirateo va a proteger la creatividad de artistas y gentes de pueblo americano, eso en tiempo electoral llamo la atention. El pueblo salio a las calles para gritar STOP THE ONLINE PIRACY ACT (SOPA) pues lo que lo que se busca es eliminar los contenidos anti-trasnacional del Internet e imponer mas censura politica y silenciar criticas similares al wikileaks u otros contenido que atenten contra los amos en el poder en America. Varios senadores que patrocinaron esta ley acaban de retirarle su apoyo. Esta vigilancia del pueblo y muchas otras mas, son lo positivo de la elecciones. Este es tambien el caso de las denuncias que plantea Ron Paul contra la política imperial y desde dentro del mismo partido guerrerista, los republicanos. En otro tiempo esas denuncias no habria tenido la audience que ahora tienen. Estas verdades hacen que mas del 50% de votantes no concurra al anfora. Y eso por supuesto que no importa al sistema no-democratico en ciernes. Pero no se puede negar que en tiempo electoral es cuando mas participa el pueblo en la denuncia concreta contra el sistema “democrático” entre comillas. Llamar a este pueblo "populacho idiotizado" es un grave insulto que regresa con la fuerza de boomerang contra el desinformado Atilio.

Ademas, debatir que es y que no es democrático o donde lo es? Es pura pedantería teórica si no viene acompañada de alternativas. La realidad política es mas rica que las conceptualizaciones al respecto y esto es lo que importa. Digo esto porque el 50% del electorado que no participa en el voto no cabe en la dialéctica Boronista pues parte de una falsa premisa, el creer que se trata de un populacho idiotizado, desinformado e impotente. Desde esta falsa dialectica no se puede derivar la conclusion de que esos americanos “más pronto que tarde podrían romper el hechizo y dar inicio a un proceso de movilización y radicalización de imprevisibles consecuencias”. Solo le falto decir a Atilio que los idiotas de ese populacho solo podran romper tal hechizo si beben el mágico elixer del marxismo (en otros artículos lo dice). Lo cierto es que muchos marxistas realmente existentes, sobre todo los envueltos en “real politics” no gustan ya del viejo elixer de la ortodoxia marxista sino mas bien del elixer capitalista. Lenin y Mao no habrian podido crear la China y Rusia de hoy sin crear el capitalism controlado que hoy tienen.

En los Estados Unidos la teorización de Atilio sirve solo para describir una realidad que los americanos conocen mejor que él y estas críticas desprovistas de alternativas ya existen en el norte (véase wsws.org, por citar una de 100) y solo sirven para adornar la seudo-democracia existente. El análisis de clase es muy general como para dar cuenta de realidades muy específicas como las que se vive en los EU. La realidad es mucho mas compleja y rica como para reducirla a esquemas de dos siglos atrás.

La solución al problema americano jamas vendrá de una dictadura del proletariado, como lo quisiera Atilio; eso es lo menos probable en el norte. Lo mas probable es una nueva y real democracia y quienes están interesados en esto están hoy participando directamente en el proceso electoral actual. Por esto digo que aqui son muchos a quienes si interesa las actuales elecciones. Por lo pronto el debate popular gira en torno a dos opciones. Primero la de crear un Frente Unido contra la democracia de los ricos. Esto implica poner en un mismo saco a trabajadores y/o clases medias del país y a lideres como Ron Paul, Denis Kucinik, Ralph Nader y los lideres del grass root que en diferentes pueblos del país se en movilizaron las tomas de calles contra el Wall Street.

La otra opción es mas decentralista y apunta a crear total autonomía -basada en Frentes Populares tambien- contra el bipartidismo que financian las grandes corporaciones. Se busca romper la trampa bipartidaria con candidatos independientes en cada Estado (crear solidas bases en The House y en el Senado). El objetivo estratégico apunta a una democracia oritentada al mercado pero con control de bases político-sociales organizadas en diferentes Estados de la Union.

Quienes participan en ambas dos alternativas si están interesados en la elecciones de EU. De forma que el titulo de Atilio “A quien importan las elecciones” es realmente estupida, por decir lo menos. Lo cierto, lo real, lo contundente es que A MUCHOS si importan las elecciones!


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HE AQUÍ el articulo de Atilio Boron

A QUIÉN LE IMPORTAN LAS PRIMARIAS DE IOWA O LAS ELECCIONES EN EE.UU.?

En los últimos días aparecieron dos magníficas notas que dan cuenta de lo que en trabajos anteriores habíamos calificado como la “descomposición moral” del imperio. En una de ellas, Juan G. Tokatlian (El País, 2 de Enero de 2012) habla del acelerado e irreversible avance de la “poslegalidad”, vocablo apto para referirse a la descarada apelación a metodologías y formas de acción completamente reñidas con la propia legalidad estadounidense por parte de la Casa Blanca y, por supuesto, de la la Carta de las Naciones Unidas que se firmara en Junio de 1945 en San Francisco y todo el tan espeso como inoperante andamiaje de la legalidad internacional.

Arrasando con estas molestas limitaciones el indigno Nobel de la Paz que se sienta en la Oficina Oval de la Casa Blanca ordena crímenes y asesinatos de ciudadanos estadounidenses y extranjeros y, envía aviones no tripulados –“drones”- para masacrar poblaciones indefensas sin pagar costo alguno ante una opinión pública estupidizada por la industria cultural del capitalismo mientras que, paso a paso, va cercenando las libertades públicas establecidas por la Constitución de los Estados Unidos pero que desde Ronald Reagan para aquí se ha venido convirtiendo en letra muerta.

En esta misma línea Juan Gelman publicó también en la edición del mismo día pero en Página/12 una nota en donde demuestra que el “progre” Barack Obama ya superó el triste récord de su infausto predecesor en materia de atropellos a los estándares de la justicia y derechos humanos. Pese a sus encendidas promesas de campaña no cerró Guantánamo; retiró parte de las tropas estacionadas en Irak (si bien dejando un buen número de “asesores” cuyas funciones efectivas poco tienen que ver con ese nombre) pero siguió guerreando en Afganistán y extendió las hostilidades a Pakistán.

Además, tras las raídas bambalinas de la OTAN Washington fue el actor principal, según lo reconoció el New York Times, de la masacre y los crímenes perpetrados para “liberar” a Libia. Si G. W. Bush pergeñó el rescate de los bancos su sucesor profundizó esa política; si aquél había escrito el borrador del Tratado EEUU-Colombia que autoriza la utilización de bases militares (por ahora 7, pero se puede aumentar esa cifra con una simple solicitud del Departamento de Estado) en ese país sudamericano, fue Obama quien ratificó el acuerdo poniendo su firma al lado de un personaje siniestro como Álvaro Uribe.

Y en materia económica las políticas de rescate de los delincuentes de cuello blanco y elegantes trajes Armani que pululan en Wall Street -rescate hecho a costa de los deudores hipotecarios estadounidenses- prosiguieron su curso triturando las ilusiones del American dream: ya son dos millones de familias arrojadas a la calle, y se espera que las víctimas de esta gigantesca estafa sean unos cinco millones en los próximos dos o tres años.

Teniendo en cuenta estos antecedentes, ¿a quién puede importar la primaria republicana de Iowa? ¿Cuáles son las razones por las que la prensa mundial otorga tamaña trascendencia a un show mediático como ese, despojado de toda sustancia democrática? Basta leer las declaraciones de los candidatos republicanos, a cual más retrógrado y reaccionario, exaltando los valores tradicionales y patrioteros de la derecha estadounidense, para comprobar la profundidad abismal de la crisis política de ese país. Va de suyo que las opiniones de los candidatos demócratas, comenzando por el propio presidente, no modifican en lo más mínimo este diagnóstico. Tal vez lo empeoren.

El disparate de los candidatos republicanos, exhaustos luego del ejercicio democrático llevado a cabo en Iowa, llegó tan lejos como para que varios de ellos -especialmente Michele Bachmann, la (frustrada) esperanza del Tea Party que cosechó un número irrisorio de votos- fulminaran con sus críticas a Obama por… ¡sus políticas “socialistas”! Se nota que esas gentes, aspirantes todos ellos a heredar el trono imperial de la Casa Blanca, no tienen la menor idea de lo que están hablando.

En su majestuosa mediocridad no se dan cuenta de que si hay algo que impidió (¿o sería más preciso decir “postergó”?) el hundimiento del capitalismo estadounidense fueron las políticas del tandem Bush-Obama que efectivamente pusieron en práctica un socialismo muy del agrado de la burguesía: socializaron las pérdidas de los grandes oligopolios financieros e industriales y las redistribuyeron meticulosamente al conjunto de la población. Mientras tanto, los principales CEO de esas corporaciones afectadas por el “socialismo” de Bush-Obama seguían ganando, una vez pagados los impuestos, más de diez millones de dólares anuales como recompensa por sus brillantes negocios.

Reflexiones estas, en suma, acerca de la total intrascendencia de estas primarias -y las que seguirán en las semanas siguientes, incluyendo un par de ridículos “super martes” que ya provocan la estudiada excitación de la prensa estadounidense y sus voceros de la periferia- que pueden extenderse sin forzar ningún razonamiento a las elecciones presidenciales de los Estados Unidos. Porque, como dicen algunos de los (pocos) politólogos críticos que hay en ese país, ¿a qué viene tanta cháchara con elecciones en las cuales nada se elige y con presidentes que nada presiden toda vez que el “gobierno permanente” que realmente detenta las riendas del poder en sus manos: el complejo militar-industrial y sus aliados, no ha sido elegido por nadie, no debe rendir cuentas ante nadie, ni mucho menos podrá ser removido por el sufragio popular?

No importa lo que el pueblo elija, ni el mandato que otorgue al candidato elegido, porque los que verdaderamente mandan lo hacen en virtud de realidades mucho más proteicas –los millonarios negocios y negociados hechos bajo la complaciente mirada del gobierno y de una dirigencia que depende de los donativos de los oligopolios para financiar sus ambiciones políticas- que las débiles señales producidas por el proceso electoral. Además, a diferencia del “populacho” desinformado e impotente que en proporciones cada vez menores acude a las urnas, la clase dominante imperial sabe lo que es bueno para Estados Unidos y lo que hay que hacer en cada momento.

Parafraseando aquella vieja fórmula de mediados del siglo pasado que decía que “lo que es bueno para la General Motors es bueno para Estados Unidos” sus personeros hoy saben que “lo que es bueno para el complejo militar-industrial es bueno para Estados Unidos”, por lo menos para una dirigencia que piensa exclusivamente en acrecentar los beneficios y perpetuar los privilegios de ese uno por ciento contra el cual se levantaron los indignados de Ocupemos Wall Street. A esa clase dominante del imperio el veredicto de las urnas, sea en las primarias republicanas o demócratas, o en las elecciones generales, le tiene absolutamente sin cuidado. Su inserción en las articulaciones decisivas del aparato estatal estadounidense no está sujeto a escrutinio o control público alguno, y su dominio sobre la clase política y los grandes medios de comunicación la colocan a salvo de cualquier contingencia surgida en el terreno electoral.

Lo único que le preocupa en relación con las primarias y las elecciones es seguir alimentando la ilusión popular de que el país es una democracia, evitando que la masa de la población llegue a pensar que el régimen político imperante no es una democracia sino una abyecta plutocracia. Sabe que de persistir esa creencia su dominio será poco menos que inexpugnable.

El problema es que la ilimitada voracidad de esa burguesía y la super-explotación a la que somete al propio pueblo estadounidense más pronto que tarde podría romper el hechizo y dar inicio a un proceso de movilización y radicalización de imprevisibles consecuencias. Por eso hay que presentar al anodino ejercicio que tuvo lugar el pasado martes en Iowa como si fuera una vibrante prueba de la salud democrática de Estados Unidos. Una mentira, no piadosa, sino maléfica hasta el tuétano.

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* Una versión abreviada de esta nota se publicó en el diario Página/12 de Buenos Aires el día 5 de Enero de 2012.
Fuente: http://www.pagina12.com.ar/diario/elmundo/4-184771-2012-01-05.html

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